Como iba diciendo en la primera parte de este reportaje (en el que, por cierto, no pone nada del concierto en sí, sino sólo anécdotas y desvaríos varios sobre el día anterior y las horas previas al concierto) las muchas y largas horas de cola en la puerta de la sala tuvieron su recompensa, y tras una breve carrerita (en la que, gracias a Dios, vi aquellos traicioneros escalones a tiempo)...
